Yahveh nuestro Padre y Esposo en Yeshua Ha Mashiaj

(Ezequiel 16: 14-17)

Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar.  Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Yahveh el Señor. Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá más. Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas; y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.

El profeta Ezequiel en el capítulo antes descrito, inspirado por el Espíritu de Elohim nos narra la historia alegórica de una mujer desde los orígenes de su infancia hasta su adultez, de cómo fue abandonada por sus padres (de origen pagano, pues su padre era amorreo y su madre hetea). Esta mujer de la que habla el profeta Ezequiel se trataba nada menos que de Jerusalén que representa a la casa de Judá (el mismo pueblo y heredad del Dios de Israel).

 El Eterno en este capitulo nos muestra cómo su pueblo estuvo abandonado y perdido, que cuando nadie tuvo misericordia de él, El Eterno lo limpió de sus sangres y lo vistió de su gloria y lo cubrió como un padre cubre a su hija y llegado el tiempo de sus amores. El mismo Elohim se constituyó en un esposo para su pueblo.

 En Este capítulo del libro de Ezequiel, El Eterno nos muestra la historia de su pueblo Israel. Luego de que su pueblo se llenó de hermosura y de regalos como señal de ser la Heredad Divina de Yahveh, se desvía y adultera con las naciones paganas en pos de sus ídolos, no porque ella fuera seducida, sino porque fue incitada en su propia naturaleza caída por sus orígenes paganos para ir tras los enemigos de Elohim.

Uno de los actos que hirió el corazón del Abba para con su pueblo fue que todos los recursos y Bendiciones que Dios dio a Israel en el Santuario fueron utilizados para fornicar con los ídolos. La idolatría para Dios es fornicación y adulterio espiritual, tan simple como eso desde el punto de vista divino.

Aunque el Pueblo de Israel recibió gloria y hermosura del Dios de Israel, en su inmadurez en el viejo pacto, por causa de no estar redimido sus corazones en ese tiempo (debido a que Yeshúa Ha Mashiaj no había venido a la tierra en la obra expiatoria para destruir la naturaleza de Pecado en su pueblo y establecer la naturaleza divina de luz) transgredieron el Pacto que Yahveh había hecho con ellos en la asamblea de los primogénitos.

No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Yahveh.  (Jeremías 31: 32)

Consecuencias de tener la hermosura y el poder de Dios sin la santidad que amerita el depósito de Dios.​

¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Yahveh el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada, edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en que menospreciaste la paga, sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos. Por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y los reuniré alrededor de ti y les descubriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.  Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos. Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta.

Ezequiel 16 30-32; 37-39

En estos versículos se evidencia los juicios por los pecados cometidos en el antiguo pacto por la mujer llamada Jerusalén que representa al Pueblo de Elohim, que en ese tiempo histórico el mismo pueblo de Dios abolió su pacto, porque no logró permanecer como una esposa fiel, para su marido, debido a que fue seducida por las viejas pasiones y sentimientos de la vieja naturaleza de la carne y la sangre, pues como está establecido en  las escrituras ni la carne ni la sangre heredarán el reino de los cielos. Así escribió el Apóstol Pablo (Rabí Shaul) Emisario de Yeshua en su primera carta a los corintios: Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.(1 corintios 15:50)

Los exilios sufridos por el pueblo de Israel y Juda por mano de los Imperios Asirios y Babilonios respectivamente fueron consecuencias del pecado de idolatría que dejaron huellas indelebles, a la luz de la historia, en el pueblo que Elohim escogió para si como su esposa.

El Versículo 42 de este capítulo 16 de Ezequiel nos muestra el fin del juicio cuando dice: Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y descansaré y no me enojaré más.

El Nuevo Pacto de Yahveh con su Pueblo

Pero más ha dicho Yahveh Adonai: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.  sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Yahveh; para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Yahveh Adonai. Ezequiel 16: 59-60; 62-63

Además del Capítulo 16 de Ezequiel, el Espíritu del Eterno en el capítulo de 23 del mismo libro, describe una parábola profética que establece la condición espiritual de Israel y Judá en figuras de Mujer, mostrándose el Altísimo como Padre y Esposo de su pueblo y donde el pueblo se olvidó de la gracia y el amor incondicional del Altísimo para volverse al lodo de la idolatría y pecar contra el Altísimo violando su pacto. Un capítulo muy profundo en el espíritu y es digno de reflexión en el Ruaj de Elohim.

En la antigüedad, específicamente en la edad de hierro la idolatría en el Reino de Judá aconteció cuando al realizar acuerdos comerciales y de vasallaje con las potencias de la época (Asiria y Babilonia) se asimilaba en sincretismo religioso de sus ídolos los cuales entraban al Santuario de Dios profanándolo. Un ejemplo de ello fue el rey Manases de Judá cuando erigió una estatua de Asera (Diosa cananea)

Y edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Yahveh. Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Yahveh, para provocarlo a ira. Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Yahveh había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel. 2 Reyes 21: 5-7

Conclusión

Hemos entendido en el antiguo Pacto como el Elohim de Israel ha revelado sus atributos como Padre y Esposo Fiel de su pueblo y ha soportado las fallas en la inconstancia del corazón de su pueblo amado. Tal como lo testifican las siguientes citas bíblicas. 

Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré. Isaías 46:4:

Convertíos, hijos rebeldes, dice Yahveh, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. Jeremías 3:14-15

Ahora reflexionemos con la lupa del Ruaj Ha Kodesh en la epístola de Efesios 5:23-27:   Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Mashiaj es cabeza de la iglesia (kehila), la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia (kehila) está sujeta a Mashiaj, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Mashiaj amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

En el nuevo testamento, Yeshua Unigénito del Padre se presenta como Esposo de la Iglesia, su pueblo amado, cómo Él la está preparando, santificando y purificando para sí. El Señor ha sido un Padre y un Esposo Fiel en las generaciones pasadas con nuestros ancestros y también lo es y será para con nosotros su  pueblo en Yeshúa.

Seamos fieles y puros. Hagamos su voluntad, El Eterno apuesta a nosotros.

¡Bendito sea Yahveh nuestro Padre y nuestro Esposo en Yeshua Ha Mashiaj!

¡Amen!

Ministerio Mesiánico de Salvación La Sangre de Yeshua

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