Cuando comenzamos a desarrollar intimidad con Dios, avanzamos significativamente en el proceso de orar y tener comunicación con Él. Es un nivel al que todos deseamos llegar. ¿Se logra rápidamente? El interrogante tiene dos respuestas: La primera es que sí es posible, y la segunda, que esa posibilidad está ligada al grado de dependencia que desarrollamos de nuestro amado Padre celestial.
la oración íntima con el Espíritu Santo
Primera Parte

El apóstol Pablo, uno de los más grandes apóstoles de todos los tiempos, lo describe en la carta que dirige a los creyentes de Corinto: “¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.” (1 Corintios 14:15). Observe cuidadosamente que hay dos componentes en esta instrucción: La primera, orar en el espíritu, que es un diálogo directo con Elohim (Dios), y la segunda, que orar en ese grado de intimidad con el Señor no nos exime de ser conscientes de lo que decimos. La verdadera oración es oración en Espíritu, es decir, la oración que el Espíritu inspira y dirige. Cuando venimos ante la Presencia de Dios debemos reconocer nuestra debilidad, nuestra ignorancia de qué es lo que debemos pedir, o de cómo orar, y en la conciencia de nuestra total incapacidad para orar bien debemos buscar ayuda en el Ruaj Ha Kodesh (Espíritu Santo), entregarnos a Él por completo para que dirija nuestras oraciones, guíe nuestros deseos y nos lleve a expresarlos.
¿Qué ocurre cuando oramos en el Espíritu?
Cuando oramos en el Espíritu, oramos por cosas correctas y de la manera correcta. Habrá gozo y poder en nuestra oración
Esa intimidad con el Señor nos lleva a pedir con confianza, bajo la certeza de que Elohim (Dios) nos escucha y que nuestro clamor tendrá respuesta. Eso no es algo intrascendente sino maravilloso porque tomamos conciencia de un Elohim (Dios) que es Padre, nos ama y se preocupa de nuestras necesidades.
Es un nivel en el que comenzamos pero que nos lleva a nuevas alturas, al punto que el apóstol Pablo escribe a los creyentes de Éfeso: Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. (Efesios 6:18).
¿Reviste importancia el orar en el Espíritu? Por cierto, que sí. Se menciona varias veces en las Escrituras, y Judas instruye: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.” (Judas 20)
A orar se aprende orando. No es asunto de pretender que en un abrir y cerrar de ojos hayamos desarrollado intimidad con el Adonay (Señor). Es un proceso que va de la mano con disponer nuestro corazón para conocer a Elohim (Dios) en su real dimensión. ¿Imposible? Por supuesto que no. Progresivo, si se quiere.
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. (Romanos 8:26)
Diversas formas de oración
Existen muchas maneras a través de las cuales podemos allegarnos al Señor en oración. Todas son importantes y tienen su lugar en la Iglesia y en nuestro caminar con Dios. Como:
- La Oración Contemplativa
- Libros De Oración
- Oraciones Dirigidas
- Lista De Oraciones
Las explicaremos brevemente:
- La Oración Contemplativa: se relacionan a la voluntad de Elohim a través de meditación, pensamientos contemplativos y oración. Su preocupación por el mundo es básicamente producida por la “intercesión”: oración a favor de los demás.
- Libros De Oración: Muchos leen sus oraciones de “libros”. Tenemos un libro de oración en la Biblia; se llama el Libro de los Salmos. Cuando tales oraciones son leídas con un corazón que realmente busca agradar a Dios, el Espíritu Santo puede producir la vida de la Palabra Viviente en las Escritas.
- Oraciones Dirigidas: cuando otros repiten lo que decimos la oración es dirigida. La mayoría de nosotros hemos tenido la ayuda de alguien para dirigirnos en nuestra primera oración. Los niños son enseñados a orar por sus padres y a menudo guiamos a las personas a decir “la oración del pecador”.
Lista De Oraciones: Algunos de nosotros tenemos una lista de necesidades y deseos que llevamos ante Elohim (Dios) en oración. Las escribimos con el fin de no olvidarnos de seguir orando hasta que recibamos la respuesta de Dios. La lista podría incluir peticiones de oración por nuestras familias, amigos, nuestra iglesia, el pastor, etc. Cuando nuestros motivos son correctos, esto también es una forma de oración que resulta en bendición.

El abuso de la oración y los dones espirituales
- Orando Con Codicia
Existen dos errores que podemos cometer en la oración. El primero es olvidar pedir. El segundo es más serio: El pedir con egoísmo, es decir, cuando pedimos algo que es contrario a la voluntad de Dios.
La palabra “codicia” es muy fuerte en el lenguaje griego del Nuevo Testamento. Significa cualquier deseo excesivo de parte del hombre. Usualmente, es malo en su naturaleza. Pablo se refiere a esa palabra en sus cartas de amonestación y consejos a Timoteo:
- “…caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas…” (1 Ti 6:9).
• “Huye también de las pasiones juveniles…” (2 Ti 2:22).
• “arrastradas por diversas concupiscencias” (2 Ti 3:6).
Esto se expresa a sí mismo de muchas maneras: la codicia por posiciones prominentes, por el poder, por el dinero y los placeres inmorales.
Si usamos las oraciones para recibir cosas que satisfagan nuestros deleites, podríamos correr el riesgo de caer en un gran peligro espiritual. De seguro que perderemos la confianza de Dios debido a la inmoralidad de nuestros motivos. La realidad es que hemos orado impulsados por un espíritu de codicia y avaricia.
Algunos han sido enseñados que la oración es un medio de conseguir cualquier cosa que queramos de parte de Dios. Si usted ha sido enseñado de esa manera, tal vez ni siquiera ha comprendido que está orando impropiamente. La oración no es para adquirir todas las cosas materiales que deseemos, sino, principalmente, para descubrir lo que Dios desea.
- Orando Impropiamente
Uno de los juicios mayores o terribles que Dios puede enviar sobre nosotros, es concedernos lo que egoístamente insistimos que nos dé en oración. Si nuestras oraciones emergen del motivo erróneo, puede que Él retenga la respuesta por un tiempo. Ahora, si seguimos insistiendo que nos otorgue lo que es impropio en oración, puede que nos lo conceda, sin embargo, con tal respuesta viene el juicio. Nuestros padres en la antigüedad se cansaron de la dieta diaria del maná (pan del Cielo). Así que, le pidieron a Dios que le enviara “carne” que comer. “…Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad” (Sal 106:14).
- Los Motivos Y Actitudes Equivocadas
Podemos hacer mal uso o abusar de los dones de Dios. La historia del Profeta Balaam es un buen ejemplo del abuso de un don espiritual (Numero 22-24).
Los motivos y actitudes de Balaam fueron malos. Estuvo dispuesto a maldecir el pueblo de Dios para ganar fama y fortuna personal. Él se complació en “el placer e injusticia”. Por lo tanto, Dios le envió un terrible espíritu de error o engaño. Iba por el camino errado sin saberlo. Sus motivos y acciones injustas lo cegaron de tal manera, que no pudo ver la espada que el ángel iba a usar para matarlo.
Seamos pues como Yeshua (Jesús), quien dijo: “…Padre… pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22:42).
El Espíritu Santo nos ayuda a orar
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Ro 8:26, 27).
Muy a menudo, podemos ver que las vidas de las personas son como redes que se han enredado de tal manera, que parecen una envoltura o lío grande. No sabemos dónde comenzar para tratar de desenredarlas. Queremos hacer lo correcto, de la manera correcta, con la gente correcta, en los lugares correctos y por las razones correctas. Pero ¿dónde comenzamos?
¡Qué consuelo es entender que el Espíritu Santo nos conoce mejor que nosotros mismos! Él sabe quiénes somos, donde estamos y como estamos. Él también conoce la voluntad y respuesta del Padre para cada necesidad. Su sabiduría y poder, sustituyen nuestra falta de sabiduría. El Espíritu Santo sustituye nuestras debilidades y deficiencias en la oración. Y más que eso, está presto para poner las palabras que oramos en nuestros labios según la voluntad de Dios. ¿Cómo sucede eso? Eso sucede cuando “oramos en el Espíritu”.
En Efesios 6:18, Pablo nos dice que entremos a la guerra contra los principados y poderes “…orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu”.
El Espíritu Santo Nos Capacita cuando nos rendimos a la acción del Espíritu Santo sobre nosotros, comenzamos a “orar en el Espíritu”. Pablo nos enseña que dos cosas importantes toman lugar cuando oramos en el Espíritu (Romano 26, 27):
- El Espíritu Santo nos habilita para orar las oraciones de Dios.
- El Espíritu Santo nos capacita para sentir los sentimientos de Dios.
La acción del Espíritu sobre nosotros, en oración, puede traer una agonía que es semejante a los dolores de parto que una mujer experimenta cuando da a luz un niño. El Espíritu nos constriñe a orar con gemidos y quejidos tan intensos, que no es posible describirlos con palabras. Es una oración que emerge directamente de nuestros corazones y va directamente al corazón de Dios.
Si nos rendimos a la acción del Espíritu en oración, sentiremos los sentimientos de Dios, y ¡Oh, qué diferencia puede hacer tal cosa! Entonces, no juzgaríamos a las personas tan ásperamente, ya que, entenderemos el amor y los sentimientos de Dios por ellas. Entonces, podremos ayudarlas porque el amor nunca falla. Éste siempre gana.